martes, 26 de octubre de 2010



Todos sabemos que fué
Un verano descalzo y rubio
Que arañaba entre los pies,
Gotas claras de mar oscuro.

Y en el pecho dos médanos eternos
Y en sus ojos en cielo transparente
Que brillaba tras del sol...
Serena y furiosamente.

Quizás sepa que tenía
Una eterna compañera
Que reía y se entregaba
Desnuda sobre la arena.

Que volaba cuando estaba en algún sueño
Para despertarse dentro de su dueño
Al que le daba su amor...
Hermosa y salvajemente.

Sui Generis.

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