Solamente una vez, sentí mi corazón desvanecer, guardar cada palabra en mi ser; y esperar por él, sólo a el...
Cuánto amor siento en mí, el aroma de su piel está aquí; camino sola y vuelvo a sonreír pensando en su mirar dan ganas de vivir...
Y esperar una palabra suya cada amanecer, respirar del mismo aire que él respira al atardecer; esperar, entregarme en sus brazos que abrace su alma y mi alma...
Marcela Morelo.
La piel atiende a cada roce, se eriza, transpira, huele a melón. La piel quiere más piel, así como las caricias quieren más caricias y los besos más besos. Al igual que una noche no quiere que se termine, al igual que el humo de un cigarrillo pide flotar lentamente un poco más.

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