Silencio. Cerrá los ojos por un momento. Escuchá, simplemente escuchá.
El ruido de las olas inunda mi corazón, olas formadas por los inmensos barcos que zarpan del puerto, olas formadas por los vientos que soplan en busqueda del olor a flor primaveral, olas que con sus secretos marinos te llevan a pasear hasta el final del mundo.
Que gran satisfacción siente uno cuando escucha el agua, ¿No?

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