miércoles, 10 de febrero de 2010


En un universo de constante ruido, muchas veces es difícil alcanzar lo que uno busca. Muchas veces es difícil saber lo que uno busca, o más difícil es aceptar lo que uno busca.
Hoy, yo encontré mi paz. Paz que me permite ser feliz, sonreír a la vida. Paz que me deja expresarme como y de la manera que quiero, sin que nadie me reproche nada. Aquella paz, es la que me permite dormir, conciliar un sueño del que me levanto feliz, es la que me permite vivir cada día mejor.
Aprendí a dejar el sufrimiento por amor de lado, aprendí a mirar desde otra perspectiva, ya cansada de tropezar siempre con la misma piedra; pero esta vez, supe aprender de mis errores. Ya puedo encontrar otra mirada, otro gesto, otra sonrisa y a la misma vez, sentir que nada es en vano, que lo importante es disfrutar del momento sin pensar en el futuro.
Si me habra jugado en contra el futuro!
Mejor vivir el presente, tomarse las cosas con calma. Y si tenés que caminar media hora, y bueno, respirás y las caminás. Y si tenés que esperar 40 minutos, te sentás y los esperás.
De ese tipo de paz es a la que me refiero. La paz interna, el sentirse bien con uno mismo. El mirarse al espejo y bien egocéntrico decir "Que lindo estoy hoy" o "Me voy a maquillar solo para verme bien". El sentirse bien con uno mismo es algo espectacular, algo que hace rato no sentía, que por esto que por lo otro, se vive estresado haciéndole favores a la gente. Hay que aprender a decir NO a lo que no te gusta o no querés, y dejarte llevar por las cosas que verdaderamente te hacen sentir bien. Y que importa lo demás, que importa que detrás de todo quizás no es todo color de rosa. Lo importante es disfrutar ese momento único que te hace sonreír. Lo importante es levantar la mirada sin una lágrima que se caiga sin querer.
Aprender a quererse y hacer lo que tu corazón te dicta es algo importantísimo, pero más importante es levantarse de la cama y decir, hoy, nuevamente es un día PARA MI.

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