miércoles, 10 de febrero de 2010

 

Cuando ya paso un tiempo sutilmente lógico de los sucesos ocurridos con anterioridad, uno tiene la posibilidad de abrir los ojos nuevamente y poner el cerebro en remojo con agua fría. Y es como ve las cosas de otra manera.
Obviamente yo ver no veo nada, pero si pienso e imagino. Y cada vez que pienso e imagino pienso un poco más y trato de sacarme las sandalias y ponerme en tus zapatos.
Una parte es lógica la reacción: debido a los factores que nos condicionaban, había ciertas posibilidades de dicho estímulo con finalidad en tal reacción, y es así como se cerró la puerta. Por otra parte, sigo con mi mismo pensamiento de que el estímulo-respuesta llego a un límite máximo, obligándonos a cruzar la delgada línea que separa la frontera de la paciencia y calma con la del enojo y pocas pulgas.
Finalmente, me doy cuenta que ambos puntos de vista son dos polos opuestos, que solo se contradicen el uno al otro por las mismas palabras que lo integran.
Quizás pienses en algo contrario a lo que yo, nunca lo supe. Quiero admitir que el momento me cegó.
Analizando las otras variables de la cuestión, cada vez que los dos polos pelean en el hemisferio izquierdo de mi cerebro mientras el aire de la ventanilla se choca con mi cara, el hemisferio derecho se pregunta y ahora que? .. difícil respuesta no?! Ahora que … ahora, pienso en que no tendría porque haber terminado de la forma tajante en que terminó, pero sin embargo no anhelo ni un grano de arena de enojo hacia vos: todo lo contrario, mi corazón y mi cerebro te recuerdan en la forma más bonita: esa sonrisa que me derrite. Sí, derrite y no derretía, porque yo creo que sea el momento que fuese te miro a los ojos y vuelvo a ser una nena de 2 años que se hace pis encima.
Pero dejando eso hacia un costado, los hechos vividos no se borran ni con la más espesa pintura, porque debo admitir que fui feliz y que cada vez que cierro los ojos y vuelvo a esas vacaciones, cuando los abro nuevamente y me veo en la realidad, sin querer una sonrisa inunda mi cara.
Simplemente quiero, una vez más, como es costumbre en este fotolog expresar lo que siento y lo que pienso por medio de palabras. No pretendo arrodillarme ante nadie ni tampoco estoy arrepentida por el momento que me cegó anteriormente, solo quiero decir que ningún porcentaje de todo mi cuerpo lleva enojo u odio.
Hay veces que estoy enteramente arrepentida de mis actos posteriores en los que demostré debilidad y bajo rendimiento, sólo que existieron hechos que no me permitieron continuar con mi vida debido al viaje al pasado que frecuentaba en tal momento. Pido disculpas por bajar los brazos y enredarte en algo de lo que quizás ya habías desenredado.
Finalmente, cierro este libro diario de pensamientos diciendo que quizás me gustaría que en un futuro, cuando las casualidades de la vida quieran que nuestras miradas se vuelvan a juntar, no haya rencores ni malos pensamientos. Me gustaría sonreir y estar feliz de poder abrazarte recordando lo lindo que fue en su momento haber tenido fuerzas como para bancarse algo tan difícil que es querer a alguien tanto sin importar las 5 horas de viaje que nos separaban y jugarse por intentar sobrevivir en el tiempo, cosa que valoro un montón por parte de los dos, independientemente que en su momento estemos con alguien o no.
Si llegaste hasta acá, te doy gracias por haberte interesado en lo que pienso, y quiero que sepas que siempre estoy dispuesta a escuchar lo que vos pensás, no importa el momento ni el día ni la hora, yo siempre voy a estar para poder saber finalmente lo que pasa por tu cabecita. 

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